sábado, 21 de octubre de 2017

DÍA 21: LLEGAR AL LÍMITE.

21/10/17.

Mi querido(a):

Sé que me has pedido de regalo cosas tan grandes, cosas que para ti parecen el centro del universo. Te leo en cada carta, y me parece sorprendente lo que me cuentas y lo que piensas. Es hermoso mirarte crecer, para mí es la perfección observarte madurar. Me has contado de tus problemas, de las tormentas, de las sacudidas, de los llantos, de la sangre y del dolor. Yo también lo he visto, lo sé. Y qué alegría que un día yo también fui como tú, de alguna forma, y te comprendo sin dudarlo.
Tienes un corazón anhelante, tan deseoso de la vida verdadera, tan extremo y pasional. Me sobrecoges con tu ánimo y tu perseverancia para seguir adelante.


Tus cartas a veces han sido destructivas. Y has escrito cosas sobre ti que te han lacerado y han roto algo en tu alma, que no es eterna. Bien sabes que las palabras son armas de doble filo y que ellas tienen el poder de dar vida o de destruir, así que por favor, ten cuidado con ellas. Piensa lo que dirás siempre, y también lo que escribirás, para ti o para cualquier otro. Recuerda que debes seleccionar esos pensamientos, como seleccionas tu ropa de cada día o tu comida de cada día. 
Debes estar atento a lo que piensas o a lo que otros te hacen pensar y ser sabio para que te afecte o no. Es muy fácil decir no, pero se trata más de una decisión. Las decisiones en la vida, te lo han dicho desde niño, son importantes, porque de ellas depende el rumbo de tu vida.
¡Ah! ¡Se me olvidaba! Por lo que más quieras, deja ya a un lado ese asqueroso prejuicio. Todos lo tuvimos alguna vez en este camino, no quieras engañarme. No eres un pan de Dios, con miel y hojuelas. Hacerte del juez de las personas por cómo visten, sus ademanes o lo que tú quieras ver, no es siempre exactamente lo que estás viendo. Aprende a observar más y mejor, aprende a dejar la mente en blanco cuando observes a las personas. Aprende a comunicarte, conoce para conocer

Esto es primordial: aprende a admirar y a dejarte llevar por las sorpresas y la belleza de la vida. Observa más y mejor y entenderás a lo que me refiero.

Por último, mantén la cabeza en alto y sostén firmemente en tu pecho ese corazón tuyo. Mantén la esperanza. Porque la hay. 
Has pasado por tanto, pero no eres el único y tampoco estás solo. Hay miles de millones de personas en este mundo, ¿sabes?
Necesito que empieces a mirar con los ojos que salen desde el corazón. Que veas que ese dolor te hará más fuerte y te hará crecer. Así que solo pon tus ojos en los míos, porque vas a plantar esa esperanza como un árbol y sus raíces llegarán hasta las profundidades, allá, donde vas a llegar al límite, y te toparás con tus más grandes miedos y los vencerás.
Necesito tu esperanza.

Sabes que siempre estoy al control y que mi amor por ti no se puede contener en una caja de zapatos, en un cubo rubik o en la vastedad de este planeta o de otro. Nunca podrás entender mi amor, porque no es el amor que todos conocen o explican, pero siempre tengo un plan más bondadoso.

Y tengo fe en ti.


Con amor,
Dios.


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